IS THE AIR GETTING THINNER… ARE WE GETTING HIGH?

POR PELLIZA

Hay discos que se te agarran a las tripas. Quizá sea porque caen en tus manos en momentos importantes o porque tienen algo que los hace especiales, pero llegan a convertirse en parte de uno. Todo buen amante de la música tendrá los suyos. Sumergirte en su (enésima) escucha actúa como un bálsamo reconfortante; hacen que el tiempo se detenga y el universo entero se contraiga dentro de tu cabeza, y sientes que podrías dejarte mecer allí hasta el fin de tus días, sin pensar en nada más. Es casi una experiencia religiosa, que diría el Sr. Iglesias.

Uno de los míos es Big Moon Ritual & The Magic Door, de The Chris Robinson Brotherhood, disco doble cuyo místico título ya nos avisa de que estamos ante algo especial y un tanto psicodélico. Otra pista la obtenemos al comprobar en el libreto el lugar donde se grabó: Unicorn, California. No os molestéis en buscarlo en un mapa, solo se puede llegar a él a través de un viaje poco convencional, guiados por un puñado de canciones que rara vez bajan de los siete minutos, recorriendo delicadas melodías que destacan por su simpleza y largos desarrollos instrumentales, envueltos en una neblina misteriosa y onírica.

Al volante encontramos a Chris Robinson (The Black Crowes), que muestra su cara más profunda e intimista a la hora de cantar y componer, y que en este caso se encarga también de la guitarra rítmica. A diferencia de lo habitual, la banda decidió ponerse directamente a girar por pequeñas salas y bares de California, subidos en una furgoneta y realizando ellos mismos las tareas de técnicos y roadies. Durante más de un año recorrieron compulsivamente el estado norteamericano dando forma a los temas y creando un sonido propio. 118 conciertos después, muchos de ellos grabados y colgados en Internet por aficionados que permitieron ir siguiendo las evoluciones de la banda, se dispusieron a meterse en el estudio. El material que utilizaron durante la gira fue el mismo que llevaron para grabar, incluso bromearon con no haber cambiado las cuerdas desde el último concierto. Todo ello para trasladar lo más fielmente posible el sonido del directo al álbum. El resultado es un maravilloso disco de rock reposado, elaborado y lleno de matices, con canciones largas en las que todas las notas cuentan y que requiere cierto tiempo para poder ser disfrutado como se merece. Gran parte de culpa de esto la tiene el genial trabajo de Neal Casal (Ryan Adams & The Cardinals) en la guitarra principal y Adam McDougal (The Black Crowes) en los teclados, que se reparten la mayor parte de los arreglos y solos, ejecutados con una extraordinaria sensibilidad y maestría. El grupo lo completan Mark “Muddy” Dutton (Burning Tree, LA Guns) al bajo y George Sluppick (The City Champs, JJ Grey & Mofro) a la batería que forman una base rítmica sólida y dinámica, una tarea indispensable para que todo lo demás funcione.

En definitiva, uno de esos discos en los que importa más disfrutar del camino que llegar a la meta, algo que a veces parece olvidado en el actual panorama musical.

Star or Stone, The Chris Robinson Brotherhood.
http://www.youtube.com/watch?v=nSKn0THfzTw

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