ROSENDO: CRÓNICA DEL BARRIO EN CUATRO DÉCADAS Y PICO

POR JUBÓN

Es una mierda, este Madrid /que ni las ratas pueden vivir.

Con el famoso estribillo de Leño estrenaba Carabanchel democracia en 1978, como modelo de pueblo ya anexionado a ese Gran Madrid de Franco, envidia de parises y berlines. La barriada nace en el imaginario de Rosendo estigmatizada desde un principio (en la chabola las lágrimas / formaron mares de hiel) pero con una vaga esperanza de tiempos mejores (la chabola echó a volar / dejando lastre y miseria).

Cambia la década. La identidad del barrio se cincela canción a canción, encabalgada entre el orgullo de portal (véngase conmigo si me haría usted el favor / quítese la venda en cuanto tenga la ocasión / súbase la cuesta y si lo aguanta de un tirón / dé la vuelta al ruedo recogiendo la ovación / que en la esquina de mi calle encuentro uno mejor) y las miserias de la generación perdida de unos sórdidos años 80 (esperando en una esquina que pase un vendedor / los cupones, cocaína… ¿dónde está la salvación?).

El ganador, directo Las Ventas, 2008.

La traca final de 1989, con veinte jóvenes muertos en una sola noche por los descampados de Pan Bendito a cuenta de la droga, pone fin a la época más oscura del barrio y recibe unos 90 que toda España esperaba inconscientemente como agua de mayo. Son los años amables del barrio, del chascarrillo y del lugar común. Y, para lugar común, el bar (el Clemente se ha encontrado con el Juan / y al Alberto lo tuvimos que llamar / medio barrio presentó la dimisión /… / borrachuzos de primera división).

Pasan los años y los viejos problemas quedan definitivamente detrás de la tapia del cambio de siglo (hoy te toca pan de ayer/al menos toca pan, no toca pasar hambre/el horizonte se expande). Pero ese régimen acomodaticio trae nuevas sensaciones antes impensables en ese entorno de barrio (ya no hablamos de libertad ni somos buena gente / sólo nos queremos pavonear delante del de enfrente / qué montón y qué variedad de vecindario / no me vayas a comparar el escenario). Efectivamente, no son escenarios comparables el barrio en la primera década de siglo y en 1978, aún admitiendo verdades comunes (centros hay aún que ignoran / lo que más allá acontece).

Borrachuzos, directo Extremusika, 2009.

Y es en este nuevo escenario donde al viejo rockero le cuesta más encontrar su sitio. Tanto le cuesta que en 2010 publica A veces cuesta llegar al estribillo. En la portada, él compone con su guitarra sentado en un descampado de los que ya no quedan en el barrio. Detrás, alejados, los edificios de Carabanchel se apiñan acordonados por una cerca que recuerda a la de la antigua cárcel. (Amenaza desastre / suelta lastre / huye / ¿y a dónde vas? / aquí no hay nadie / demasiado desgaste…)

En unas semanas Rosendo publica su nuevo trabajo. Tengo ganas de saber qué papel ocupa el barrio en sus letras a estas alturas de partido.

Si me preguntan, seguramente sea Mala vida la canción más identificativa. A veces me parece oír ese riff nocturno, ya pasado el Calderón, cuando el 34 enfila la cuesta para casa tras otra noche de quiero y no puedo al otro lado del puente.

Mala Vida, directo desde la cárcel de Carabanchel, 1999.

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1 Comentario en ROSENDO: CRÓNICA DEL BARRIO EN CUATRO DÉCADAS Y PICO

  1. Magnífico.

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