…Y EL REGGAE VOLVIÓ A ÁFRICA

POR JUBÓN

Quizás, cuando uno viaja al África subsahariana, espera encontrar frenéticos ritmos étnicos en cada rincón. En mi caso, lo que he encontrado ha sido un gusto predominante por la música de un país, Costa de Marfil, y una tendencia realmente omnipresente por un tipo de música muy concreto; el reggae.

Mucho se ha escrito acerca de la música que acompañó a la diáspora africana en su penoso viaje al otro lado del Atlántico y de su influencia directa en la música americana y caribeña. Aunque mucho menos conocida, hay una historia igual de interesante en el viaje de vuelta que esa misma música hizo a lo largo del siglo XX.

El reggae, nacido como tal en Jamaica alrededor de los 60, hunde sus raíces en diferentes estilos musicales caribeños directamente influenciados por la música africana. Desde el momento en que entra en contacto con la religión rastafari, panafricanista por naturaleza, el reggae queda predestinado a volver a África. A principios de los 80, mientras la euforia de las independencias coloniales se diluye lentamente en el descontento por las malas condiciones de vida, el reggae arraiga con fuerza en el África negra. Lo hace en las zonas más desarrolladas,  las más expuestas a la influencia exterior, de la mano de una generación que ya ha nacido independiente. Una generación en la que destacan tres grandes nombres: Lucky Dube en Sudáfrica, y Alpha Blondy y Tiken Jah Fakoly en Costa de Marfil.

Françafrique, Tiken Jah Fakoly, 2002

Estos dos últimos son un claro ejemplo de cómo Abidjan actúa como centro musical de todo el África occidental. Los músicos ivoriennes (ya no sólo de reggae, sino también de zouglou, zouk o de cualquier otro estilo musical) se escuchan, siguen e imitan en calles de Ghana, Benin, Togo, Gambia o Burkina, y tanto Blondy como Fakoly se cuentan entre los más reputados. Al reggae marfileño, sin duda la música con mayor presencia en África occidental, le llega la influencia jamaicana más por el lado espiritual del rastafari que por el meramente musical del purista estilístico. Musicalmente no dejan de ser composiciones pedestres en su mayoría, llenas de arreglos de un gusto a menudo dudoso, y su éxito se debe más al mensaje de justicia social y hermanamiento entre pueblos. Las canciones denuncian injusticias y desigualdades tanto dentro de Costa de Marfil, un país que durante esos años pasaba de ser la mayor potencia de África occidental a un polvorín sembrado de guerras civiles, como en países cercanos aquejados de similares problemas y conflictos. Eso ha conseguido un calado inalcanzable para otros estilos de popularidad similar pero menos comprometidos.

Peace in Liberia, Alpha Blondy, directo 2010

Las letras de Alpha Blondy, establecido en París desde la época más temprana de su carrera musical, suelen dirigirse más al lamento que a la denuncia. Tiken Jah Fakoly , más joven que Alpha Blondy, no duda en poner nombres y apellidos a los culpables de esas injusticias. Esa mayor beligerancia le ha supuesto problemas con las autoridades marfileñas, llevándole al exilio en Burkina Faso. Se trata de dos mensajes relacionados, pero no exactamente iguales. Dos mensajes, en cualquier caso, necesarios en la lenta pero siempre esperanzadora, a veces hasta lo ingenuo, carrera por el desarrollo social de una de las comunidades con más riqueza humana del mundo.

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