Banda barcelonesa de heavy pop

Las Ruinas. Harakiri en la sala El Sol

Por Trenca

Fotos Pelerina

Epitafio: Aquí yacen Las Ruinas, trío de heavy pop barcelonés formado por Edu, Jaime y Toni que en la segunda década del SXXI contragolpeó a la ola épica – coaching – autoayuda dominante del panorama musical indiemainstream español.

En los días anteriores al concierto de despedida de Las Ruinas del público madrileño en la sala El Sol muchos interrogantes se agolpaban en mi cabeza. ¿Por qué hay dinero para Novedades Carminha, Carolina Durante o Los Punsetes y no para Edu Chirinos y los suyos? ¿Son ya un grupo de culto y en los próximos años infinidad de nuevas bandas les nombrarán entre sus influencias? ¿Qué tema elegiría Amaia OT en un posible disco homenaje?

Ya en El Sol y tras grabar los temas 4, 5 y 6 con una Go Pro para Vorágine TV me entregué plenamente al harakiri de Las Ruinas. Desde un altillo pegado al escenario, disfruté de ese himno que es La radio ha muerto. Tema que salta como un resorte en mi mente cada vez que por enésima vez suena en Radio 3 el “temón” manido de Kings Of Leon, The Strokes…o el nuevo single que toque de un grupo “indie español” radiado hasta la saciedad. Pues eso, a voz en grito: “esta radio no es mi radio, es mierda envuelta para regalo”.

En los 28 temas del repertorio, más los dos de “la propina” como dicen los flamencos, el trío hizo gala de todas sus virtudes: sus acercamientos tan personales a géneros dispares como el stoner en Coloso o la rumba en Viva la resolución; las letras crípticas cargadas de humor absurdo y surrealista como en Club de fans o Tiburones y esa capacidad para recrear personajes y ambientes cotidianos de su Barcelona en Cerveza Beer, Ramón y Cajal o Gabriel y vencerás.

Como no podría ser de otra manera, el público convertimos este triste adiós en una gran fiesta. Los secundarios del mundo nos unimos para hacer pogo en Necesito saber o Piensa por ti mismo. Esperamos que seres del más allá nos abdujeran, invasión del escenario incluida, en OVNI. Suplicamos que alargaran su agonía con bises. Desde mi posición privilegiada junto con el resto de la representación chamberga, pidiendo No hay dinero y otro grupo de fanses implorando Tiburones desde la platea. Ganaron estos últimos, ante la queja de un Ruinas: “¡Si llevamos 28 temas!”.

Las Ruinas y sus acólitos a punto de tener un encuentro en la tercera fase.

Las Ruinas se separan, dejándonos en un campo musical plagado de nabos intensitos y mediocres. No hay nuevos chorrazos de frescura a la vista que cojan su testigo por lo que habrá que volver a revisar el legado de Edu, Jaime y Toni, mientras que llegan tiempos mejores.

PD: Al acabar el concierto y mientras Edu recogía los trastos, le hicimos entrega de las chapas chambergas con el irónico deseo impreso (en su caso sonaba a despedida): Nos vemos en el Palacio de los Deportes

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