ROCKFEST BARCELONA 2015: ¡EL FUEGO SIGUE ARDIENDO!

POR CHAQUETA METÁLICA Y CUCLILLO

Con el principal gancho de poder ver la que probablemente fuera la última actuación de Twisted Sister en España, Cuclillo y yo nos acercamos al ROCKFEST de Barcelona los tres días de festival. Realmente, pese a las reticencias iniciales que personalmente tengo en general a los festivales españoles de heavy metal (caos organizativo, secarrales infumables, retrasos constantes, deficientes infraestructuras y recursos…), debo decir que en este caso a posteriori no se vieron justificadas, ya que a mi juicio estamos hablando del que posiblemente haya sido el mejor festival organizado en suelo patrio (de los que he estado aquí, desde luego). Bien es cierto que existen aspectos importantes que no pudimos juzgar (camping, accesos en coche) y que el primer día sí hubo el consabido caos a la hora de canjear las entradas de un día por pulsera (y digo las de un día porque nosotros no esperamos más de 10 minutos para canjear la de los tres días) pero al final quedan como aspectos menores debido al buen hacer dentro del recinto (y alrededores). Un acierto también los puestos de discos y la carpa karaoke, que si bien la catamos poco, en lo poco que vimos se apreciaba mucho talento escondido.

En mi opinión, el mayor acierto es haber proporcionado dos escenarios a la vez, en el que mientras se prueba en uno, en el otro está tocando un grupo. De tal manera que la siguiente actuación empiece con exacta puntualidad. Es cierto que, por ejemplo en mi caso particular, el  último día (con mochila de los dos anteriores) fue una auténtica locura al enganchar sin descanso los conciertos de Loudness, Accept, Judas Priest, Riot V y Venom. Pero bueno, “that’s The Price we gotta pay”, nada que no se solucione con pasión y cerveza. Por tanto, para hablar de un festival tan grande (no a nivel de Wacken claro) la sensación final es muy buena, y eso para alguien que no suele disfrutar en eventos tan masificados, es decir, bastante (dicho lo cual, me quedo con el Headbangers Open Air)

Como hacer una reseña uno por uno de todos los grupos que vimos se me antoja infumable me centraré sucintamente en aquello que más me llamó la atención por unas razones o por otras, y obviaré lo que aunque lo escuchara de lejos no me interesa (Nightwish, Sabaton, Rosendo…) o aquello que vi a ratos pero que no me gustó una mierda (Warcry–definidos muy acertadamente por Cuclillo como música de dibujos animados. Realmente me cuesta entender el éxito de esta gente- o Powerwolf, a los que lo anterior se les podría aplicar igualmente). También hubo bandas que de haber tocado a otras horas habría visto sin dudarlo, pero la economía del esfuerzo se impone en estos casos (Annihilator, Angelus Apatrida, Axxis…). Accésit para Status Quo, que si bien es verdad que los vimos a ratos, sonaron como un reloj y levantaron a la peña como es habitual con su rock verbenero.

Del primer día lo mejor a mi gusto fueron Saxon. También disfrutamos de Dream Theater, que tuvieron muy buenos momentos (y aunque está claro que un festival no es su lugar, consiguieron que les echara de menos tras años de discos insulsos). No obstante, como decía, lo de Saxon fue atronador: salieron en una posición jodida, después de Scorpions que eran los cabezas absolutos y tras un concierto de los mismos que si bien fue técnicamente prácticamente perfecto, se echó de menos más caña e intercalar más las baladas/medios tiempos. Que no se me entienda mal, lo de Scorpions fue un conciertazo, pero soy de la opinión de que en los festivales son muchas las horas acumuladas y hay que ir a matar directamente (lo mejor, “Dynamite”). Esto es lo que entendieron Saxon, que a pesar de tener discos cojonudos en todas sus etapas, la única concesión que hicieron a su repertorio no ochentero fue a un tema de su último disco. El resto, gloria bendita; si llegan a tocar “To hell and back again“ me da un chungo. Excitado tras Saxon, enganché a WASP a renglón seguido, y sorprendentemente para lo que había visto de ellos últimamente, lo bordaron. Misma filosofía que Saxon: todo clásicos –tampoco es que estos varíen el repertorio normalmente- a piñón y con Blackie cantando probablemente de la mejor forma que le he visto (y ya he perdido las cuentas de las veces con este grupo).

El segundo día empezó, para nosotros, muy prometedor con Nuclear Assault. A pesar de algún problemilla que tuvieron, consiguieron moverme como un loco a pesar del calor infernal que hacía. Intercalan actualmente clásicos y temas nuevos, y la sensación adrenalínica del final es impagable. Thrash metal/thrash core old school con el que te dan ganas de pegar al de al lado. Por otra parte, la verdad es que a pesar de gustarme (aunque sin ser fan), no me motivaba demasiado ver de nuevo a Destruction, así que fue momento de pescar algún vinilo y camiseta interesante (y picar, picaron). Los próximos eran uno de los grupos que más ilusión me hacía ver….y decepción absoluta. Ángeles del Infierno sonaron horripilantes, tres guitarras… ¡y no se escuchaba ninguna! la voz de Gallardo completamente deslucida…para cuando aquello se medio arregló ya era tarde: difícil recomponerse del cabreo, aunque berrear los clásicos, los berreamos claro está. En fin, una pena porque ni idea de cuándo podremos volver a verles otra vez, y el repertorio fue cojonudo. Yo no sé cómo en un festival de este calibre en el que casi todas las bandas sonaron geniales, van los Ángeles y la cagan de esta forma con el sonido, porque me imagino que el técnico sería suyo (Cuclillo me dice que le recuerda al término “chapusa”, que un técnico de sonido inglés aprendió al venir por primera vez a trabajar España en un concierto de Barón Rojo, allá por 1985…).

A continuación, ya con el run run de Twisted, vimos tranquilamente a Helloween. Sorpresa para bien. Sonaron impecables, y Andi Deris en muy buena forma. Aunque a día de hoy sea una banda que no me interesa (he intentado hacer memoria de la última vez que les vi en directo y no logro recordarla…puede que en la gira del “The dark ride”, año 2001 sería) reconozco que escuchar determinados temas tan bien ejecutados, con sonido limpio…pues toca la fibra. Back to my ‘15s, lluvia épica para finalizar y…empezar Twisted Sister. Y qué decir, salvo que Cuclillo me corrija, era la sexta vez que los veíamos y uno siempre sale de sus conciertos con la sensación de que es imposible ser mejor front man que Dee Sinder. Ok, son una empresa. Ok, llevan viviendo del directo 20 años. Pero coño, su producto es tan rematadamente bueno, que todos sus clientes estamos más que satisfechos. Dee Snider da la impresión de estar de vuelta de todo, en un momento vital en el que ya todo le da igual y solo se preocupa de una cosa: patearte el culo. Y si para eso tiene que sacar al macarra que es, y parar la prueba de sonido de Europe durante su propio show (único grupo que no respetó esta característica del festival, que ente otras cosas, nos permite no terminar a las 5am. [Perdonen, me chiva Cuclillo que Judas tampoco dejaron probar a Riot V. Lamentable]) llamando “pedacito de mierda” al roadie, pues lo hace. Estás en territorio Dee Snider y estás con él o contra él. Y todos nos alegramos de haber estado con él y la banda todos estos años.  El único “pero” del concierto (y no me refiero al malogrado batería, objeto de homenaje durante todo el show) fue que el sonido no estaba a mi gusto suficientemente alto, y que faltó “Come out and play”. El resto, de 10, como siempre…¡¡¡un momento!!! Me dicen por el pinganillo que Cuclillo tiene algo que decir al respecto. Pasamos la conexión.

Aquí Cuclillo. Éxtasis. Confieso que Twisted Sister era el único grupo del cartel de tres días capaz de moverme el corazón ¡y vaya si lo movió! Una hora y 45 minutos de puro Twisted, rock en estado puro que no se anda con tonterías ni gilipolleces. Si bien reconozco que cuando veo a uno de sus guitarras me da la sensación de que parece sostener un electrodoméstico entre las manos, el conjunto transmitió su energía de manera impecable. Es eso: el tiempo dejó de existir. El opinador/cantante/front man/vedette Dee Snider directamente no tiene edad y hace sentir al espectador lo mismo. Y técnicamente lo mejor del grupo es su voz, chorrazo limpio y fuerte que te atraviesa las vísceras. Mantente hambriento/ Siente el fuego/ Mantente hambriento/No estalles/Mantente hambriento/ Con deseo/ ¡Mantente hambriento toda tu vida!

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Twisted Sister / Fotografía de Chaqueta Metálica y Cuclillo

Gracias Cuclillo. Después de Twisted Sister: Europe. Creo que la cagaron con el repertorio. Insisto en que en mi opinión los conciertos de los festivales deben ser especiales y centrados en levantar a la gente (y cuando me he referido a tocar clásicos, no digo tocar los MISMOS clásicos siempre a lo WASP, sino a tocar temas clásicos), y desde luego estos no lo consiguieron hasta mediado el concierto. Me gustaron, pero bastante menos que en la gira con Whitesnake y Def Leppard. Me dio la sensación de que tocaban más ralentizados y faltos de energía. Dada la traca que nos esperaba al día siguiente, tras el “Final countdown” nos retiramos. Ah, faltó “Carrie”, una moñada que particularmente me gusta mucho (y es que aquí estamos hablando de “back to my 8s…”)

En el tercer y último día la cosa se ponía ya muy seria. Esperaba una jornada maratoniana, de idas y venidas de un escenario a otro para enganchar finalmente casi 7 horas ininterrumpidas de conciertos. Mereció la pena. El día lo empezamos con Refuge, o lo que viene a ser la mejor idea que ha tenido Peavy Wagner en 15 años. Para los que nos encantan los Rage antiguos y no nos interesan los actuales, un regalo. Escuchar los temas del “Trapped!” con la formación original, un lujo. Posteriormente, otras de las bandas que más ganas tenía de ver eran Krokus. Puro rock and roll, profesionalidad y feeling. Tres guitarras sonando de lujo (qué diferencia con los Ángeles…), clásicos a mansalva (eso si, me sobraron las versiones, ciertamente. Aunque ya sea casi como un tema propio desde que en 1982 versionearan el “American woman” de The Guess Who, jamás le he visto la mínima gracia a esta canción) y Marc Storace cantando exactamente igual que en los LPs de hace ya casi 40 años. Me faltó (si no recuerdo mal…) “Screaming in the night”, siendo compensada la ausencia con creces por el maravilloso “Fire”…puro sentimiento.

Afortunadamente para nuestras piernas, tocaban Warcry, grupo que me interesa entre cero y nada. Así que nos retiramos a descansar/comer/beber/revolotear con la expectativa de aguantar bien la traca final. Y la misma empezó con los japoneses Loudness, que dieron uno de los mejores conciertos del festival. Para enmarcar el sonido y la labor del guitarra Akira Takasaki, siendo uno de los momentos del festival la interpretación de “Heavy chains”. Terminados Loudness, a correr para coger sitio a Accept. No me extenderé mucho porque cualquiera que los haya visto estos últimos años ya sabe lo que hay: conciertos prácticamente perfectos en los que Wolf Hoffmann lleva todo el peso del grupo, en el que Accept es otra banda diferente a la que fuera con UDO y en el que apuestan por la (muy buena) actualidad del grupo. El repertorio fue muy parecido al de sus conciertos en la gira pasada en España, si bien eché en falta que meterían algún clásico distinto dado el entorno (algo de “Russian roulette” hubiera sido muy grande). Por otra parte, con estos Accept también es verdad que me quedo con la sensación de que como aquel concierto en la Heineken (o como se llame ahora) de presentación de Mark Tornillo, ninguno. Terminando “Balls to the Wall” tuve que triangular hacia la barra a por gasolina para volver a la pista a coger sitio con Cuclillo y ver a Judas Priest. Muchísimo mejor de lo esperado, de hecho creo que fue una de las mejores veces que les he visto. Rob Halford se defiende actualmente con dignidad (a diferencia de lo visto en otros conciertos), siendo junto a –y hete aquí la sorpresa- Richie Faulkner las estrellas del show. Y es que me sorprendió muy gratamente, porque si bien sustituir a KK Downing es imposible, hay dos opciones: ser una comparsa (como en la  gira en la que pude verle por primera vez) o creértelo y poner toda la carne en el asador. Aunque desde luego, se vio potenciado el “efecto Faulkner” ante la actitud de funcionario del Metal de Tipton (Cuclillo dice: Faulkner también cumple la función de modeli guapete que además entretiene recibiendo miradas empotradoras del gurú del grupo y del público). Sonar, el amigo Tipton, sigue sonando a gloria, pero en cuanto a actitud deja bastante que desear. El repertorio, pues clásicos a cholón (salvo dos o tres del nuevo, bastante insulsas) con especial mención a “Devil’s Child”, “Jawbreaker”, “Beyond the realms of death”, la nunca cansina “Breaking the law” y…..esperen, que Cuclillo tiene de nuevo algo que decir:

El señor Rob Halford (nacido en 1951) se presentó como “aquí está el cura/ the priest is here”. Si tenía el corazón triste por la más que posible retirada de Twisted Sister, Rob Halford lo consoló. Presencia. Rob Halford es la Presencia sobre un escenario. De haber nacido en la España de los años treinta, Rob hubiera sido una folclórica. Lo que tiene este artista no es “sólo” un estilo musical original que ha influido a mucho de lo que ha venido después en el heavy. Sabe llenar un escenario y dar chow. Cambios de vestuario continuos, atrezzo, coreografía: crea un ambiente ¡Qué majo eres, Rob: cueros, cadenas, fusta y además delicadeza!

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Judas Priest / Fotografía de Cuclillo y Chaqueta Metálica

Terminados los Judas, otra vez escopetado al otro escenario para ver el concierto más especial de todo el festival (y a la postre, mi favorito): Riot V. La banda que continúa el legado de Riot tras la muerte de Mark Reale es una auténtica apisonadora. Una pasada de concierto, en el que cuando cerrabas los ojos podías escuchar la voz original de cada cantante que pasó por la formación, y es que Todd Michael Hall no solo tiene personalidad cantando sus temas en directo (los del último disco; especialmente ese maravilloso “Take me back”), sino que es capaz de clavar a Tony Moore, a Guy Speranza o a Mike Dimeo (“Angel Eyes”…). No sé si, sin la gasolina que llevaba ya encima, me hubiera maravillado tanto el concierto, pero lo que es cierto es que se cuadraron los astros (poca gente viéndoles después de Judas, conseguí una muy holgada segunda fila, los Loudness saliendo con ellos a tocar “Warrior”…) para regalarme el concierto que más disfruté de las tres jornadas. Para recordar.

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Riot V / Fotografía de Chqueta Metálica y Cuclillo

Finalmente, de nuevo a toda prisa a la barra para volver rápido y ver a Venom cerrando el festival. Reconozco que también era de los grupos que más ganas tenía de ver, y que los vi en unas circunstancias propicias que contrastaban mucho musicalmente con el anterior concierto: del preciosismo, la intensidad y la sensibilidad de Riot V, al puro garrulismo punk-metal-alcohólico de Venom,  así que también los disfruté bastante. Y desde luego que con estos no hay medias tintas: o te gustan o los odias. No obstante, el cansancio acumulado no me permitió menear tanto la peluca como me hubiera gustado (eso y esa ginebra que sobra, también es cierto). Mención especial por un lado para Cronos, que me ganó con su actitud chulesca y desafiante (y con su voz rota de siempre en un estado bastante bueno), y por otro “Witching hour” que es mi tema favorito de la banda y que por suerte tocaron.

Y hasta aquí el festival.

Si tu fuego se ha apagado/ Y no lo puedes sentir más/ Si estás cansado y sobrevalorado/Deja que te enseñe la puerta/No esperes compasión/No la merecemos/Abre los ojos y ve: no hay sitio para los quieroynopuedo, los “he sido” ni los malos/¡Mantente hambriento!

 

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