
Deeplomat & Dublatov: «Nuestras estadísticas son las reacciones que provocamos en nuestros directos, no las de Spotify»
Si en los noventa del siglo pasado había una banda que hacía gala en su nombre de mostrar rabia contra la máquina; treinta años después la rabia cambia de bando. El dúo con base en Valencia de música electrónica Deeplomat & Dublatov abrazan las máquinas para expresar la rabia contra el software. La entrada de ordenadores en la música en directo y, especialmente, en la electrónica la han capado de frescura, improvisación y riesgo.
Su último LP Ambidextros (Dream Dome Records, 2025) es la escusa perfecta hablar de la maquinaria con la que operan en su estudio y en sus directos para crear grandes temazos para la pista de baile como Neu Wave o Down Bit Reash.
Da al play, disfruta Ambidextros y de la conversación con Max y Rost aka Deeplomat & Dublatov.
En mi modesta opinión, el tema que mejor define el espíritu festivo y desprejuiciado de vuestro nuevo LP Ambidextros es Neu Wave, en el que proponéis un viaje por numerosos estilos de la música electrónica. ¿Qué recordáis de la producción de este tema y cómo lograsteis que fuera una obra unitaria a pesar de su heterogeneidad?
Max (Deeplomat): Sí, claro. Mismo proceso con el que estamos trabajando ahora. Hice el primer sketch con la percusión y un acorde melódico, y tú añadiste ese bajo grueso y alguna textura sintética.
Lo hicimos para un live set. Y en realidad no hubo ninguna intención especial de mantener unidad ni nada por el estilo — simplemente salió así. Y con el tiempo, funcionaba muy bien en los shows en vivo, así que lo incluimos en el álbum. Y de hecho, es uno de esos temas que… Otros temas cambian mucho con el tiempo, en estructura o forma, pero este en particular casi no cambió. Lo hicimos, lo tocamos durante un año y medio, y luego lo lanzamos — prácticamente igual que la primera versión.
Rost (Dublatov): Sí, estoy de acuerdo. No recuerdo exactamente cuándo ni cómo surgió, pero sí que no cambió mucho. Se añadieron algunas melodías en algún momento, pero a nivel de estructura y sentido, se quedó igual. No recuerdo qué nos guiaba exactamente. Supongo que queríamos hacer algo con energía. Sí, algo más de festival. Algo con fuerza, que se sintiera a través de toda la composición. Ah, y sí — el pad al principio del tema, eso sí es una parte nueva. Lo hicimos específicamente para la versión del álbum. Porque en directo ni siquiera lo tocamos — empezamos directamente con la percusión y luego metemos los otros instrumentos.
Max (Deeplomat): Sí, el pad fue para cerrar la historia del tema de manera completa.
Sin embargo, me llama la atención que este tema no se encuentre entre los más escuchados en Spotify de Deeplomat & Dublatov. ¿Qué importancia le dais a los datos de escuchas que ofrecen las plataformas a la hora de continuar con un estilo, una estructura de canción, para diseñar vuestros directos, etc.?
Max: Nada, la verdad. No nos fijamos. Simplemente hacemos música y la publicamos. Quizá por eso tenemos pocas escuchas.
Rost: Puede ser. Porque en realidad nos guiamos por nuestras propias preferencias y por el público en vivo, con quien conectamos durante las actuaciones. Miramos la reacción de la gente y entendemos qué cosas funcionan, cuáles no, y qué cosas funcionan una vez y otra no. Recogemos, por así decirlo, estadísticas allí, no en Spotify. Le prestamos poca atención porque es una estructura comercial muy grande, con sus propios algoritmos.
Y creo que, incluso si hiciéramos temas siguiendo una tendencia concreta y actual, y los publicáramos en ese mismo momento… No tendría sentido intentar adaptarse a eso. No es nuestro camino.
Max: Sí, además creo que eso va contra nuestra filosofía musical. No hacemos esto para “colarnos” en alguna parte o gustar a alguien en particular. Es una forma de expresión interna. Y guiarnos por la reacción de la gente en la pista de baile — eso sí es feedback real, en el momento. Es más “analógico”, como contigo y conmigo.
Otro de los tracks que me han entusiasmado ha sido Down Bit Reash, con el que abrís Ambidextros. ¿Os comisteis mucho la cabeza a la hora de ordenar los temas? ¿Qué cualidades creéis que debe tener el tema de apertura de un LP?
Max: Fue muy simple. Nuestro Down Beat abría el primer álbum Dream Dome, y decidimos hacer un remix. Ni siquiera fue una decisión consciente — ese remix nació solo.
Lo tocábamos en vivo después del lanzamiento del primer álbum, con un par de nuevos instrumentos y a un tempo más alto. Funcionó muy bien, así que decidimos incluirlo y abrir el segundo álbum de forma simbólica con él, ya que el original abría el primer álbum.
Rost: Sí, totalmente. El tema surgió de forma espontánea, como suele pasar. Encendimos los instrumentos, cambiamos el tempo, tú pusiste un breakbeat en vez de un bombo recto, y de repente sonaba completamente distinto. Yo lo veo como un puente entre los dos álbumes. Creo que lo tocamos por primera vez después del COVID, en Killing Time, si no me equivoco. Nos gustó tanto que hasta hoy lo seguimos tocando.
Sobre el orden del tracklist — no creo que nos lo pensemos mucho. Tenemos experiencia armando listas de temas, sobre todo para los lives, donde siempre tenemos que pensar dónde tocamos, a qué hora, qué tipo de evento es… Y buscamos crear un viaje sonoro. Esto fue simplemente una variante de ese proceso. Tenemos experiencia en eso, así que no nos toma mucho tiempo.

También me ha llamado la atención la duración del álbum, 73 “minutazos”. Mientras que muchos artistas de música electrónica empiezan a moverse entre los 40 y 60 minutos en sus LP; vosotros habéis dado rienda suelta a vuestra propuesta. ¿Tenéis en cuenta los nuevos hábitos de escucha marcados por las plataformas a la hora de pensar la duración o formatos (EP, LP, Singles) de vuestros lanzamientos?
Max: Parece que no tenemos en cuenta nada de eso (risas). Es que ni pensamos en ello hasta el último momento. Quizá deberíamos, pero el proceso — la duración, la producción — todo fluye de forma orgánica. Lo sentimos así.
Rost: Sí, y puede que subconscientemente nos haya influido el formato antiguo de los CDs — 74 minutos, la “compañía” completa. Y también creo que no importa la duración. Lo que queríamos decir, lo dijimos. ¿Quién escucha álbumes enteros hoy en día? Con el streaming, todo el mundo está en modo descubrimiento constante, saltando de artista en artista, guiado por algoritmos. Cuando algo te atrapa, te detienes, exploras su página, escuchas algunos singles, y si te gusta, llegas al álbum.
Para mí, un álbum es la inmersión más profunda en un artista. Por eso dura lo que dura. Quizás algunos temas se escuchen más, y si alguien quiere ir más profundo, ahí está el álbum entero.
«We perform on hardware» es vuestra declaración de principios. ¿Qué “maquinaria” Deeplomat & Dublatov habéis empleado en la producción de Ambidextros?
Max: Sí, usamos hardware. En mi setup tengo una drum machine, un sampler, sintetizadores, y a veces percusión electrónica.
Rost: Por mi parte, trabajo con eurorack — sintetizadores modulares que voy reorganizando y modificando, pero la idea general se mantiene: uno entra, otro sale. Lo curioso es que el setup como tal no ha cambiado mucho. Lo que sí ha evolucionado es cómo hacemos las composiciones y cómo usamos ese equipo. Ahí sí hubo evolución, más que en los propios instrumentos.
¿Creéis que la sustitución del hardware por el software en los directos de música electrónica ha restado riesgo, frescura y verdad a los live act?
Rost: Sí, 100%. Con las soluciones no-hardware — ordenadores, o incluso nuevas máquinas que son en esencia ordenadores en una caja — se pierde ese riesgo. Y el riesgo tiene su lado positivo: la imprevisibilidad, la capacidad de reaccionar en vivo al público y a uno mismo. Cuando tocamos, somos parte de un proceso emocional.
Max: Claro. Si un live está preprogramado en una cuadrícula de ordenador, pierde mucho. Especialmente en imprevisibilidad y espontaneidad. Aunque también depende mucho del músico: si tiene habilidad y buen gusto, incluso desde un ordenador puede hacer algo muy vivo.
Rost: Sí, claro que se puede. Pero recuerdo cuando vimos a Eden Apka tocar con ordenador, sin conexión alguna con el público… Fue raro. En cambio, cuando vi a James Holden con un flautista electrónico, era todo lo contrario: pura improvisación, errores incluidos — pero eso lo hacía humano y bello. Esa expresividad es lo que la gente busca en un concierto. No un set cerrado que podrías escuchar paseando por la ciudad con tus auriculares.
Max: Totalmente de acuerdo.
Elegid un momento clave de la historia de la música.
Max: Para mí, el momento clave fue cuando fracasaron en ventas esas líneas de drum machines de Roland. Terminaron en mercadillos por 100–200 dólares, y las compraron productores sin recursos, que empezaron a hacer cosas increíbles.
Esas máquinas, que hoy son legendarias, se hicieron míticas gracias a ese fracaso.
Rost: Para mí, la creación del sintetizador Moog. Leí un libro sobre eso recientemente y no imaginaba lo profundo que llegó ese tipo de síntesis. Desde salas de conciertos en Nueva York con piezas vanguardistas hasta festivales de rock en el bosque. Y por supuesto, todos los experimentos que derivaron en lo que hoy llamamos música electrónica moderna. Es un hito.
Recomendad una banda, DJ, productor… de la escena valenciana.
Max: Lo primero que me viene a la mente es AFFKT (Marc).
Rost: Yo recomendaría a IMGL, Gian Luca Tavaroli, nuestro amigo. Bueno, los dos son amigos. Gian es un músico formado en lo clásico y a la vez un productor electrónico muy interesante. Marc también es un músico muy talentoso, versátil, gran productor y técnico de sonido. Ha hecho mucho por la escena local y es muy respetado.
¿Qué recordáis de la primera vez que asististeis como público a un concierto, sesión, live… de un artista al que admirarais?
Max: Para mí, probablemente el live de Tiga en Sónar. La organización del festival fue un desastre, muy incómoda, pero el live me tocó mucho. Lo que más recuerdo es la sensación de placer al escucharlo. Eran dos en escena, un dúo con setup de hardware.
Rost: Tiga es un gran artista. Nunca lo he visto en vivo, pero me encantaría. No recuerdo exactamente cuál fue mi primer live, pero los que me dejaron una gran impresión fueron los conciertos de Depeche Mode, en 2013 o 2014, y también vi a Prodigy en un festival en Austria, cuando aún estaban todos vivos. Fue impresionante escuchar esa música en directo, escrita en los 90. Pensaba que nunca la oiría tocada por ellos mismos. Así que esos dos, sin duda.
Definid en menos de 10 palabras el local de ensayo de Deeplomat & Dublatov.
Max: Ático con equipos.
Rost: Home studio con hardware. Así son nuestros espacios.
¿Cuál es el chambergo de entretiempo favorito de Deeplomat & Dublatov ?
Rost: ¿Entretiempo? ¿Tenemos eso en Valencia? (sonríe) No lo sé… quizá algo tipo hoodie con capucha.
Max: Diría que aquí el entretiempo es una chaqueta de cuero. Es lo más entre lo que se puede considerar “entretiempo” en nuestra ciudad.
Pinchadnos un chambegazo:
Max: E For E, de GFH
Rost: Reina Mora, de Marina Herlop.
Fotos de Alexandra Tesh. Cortesía de Bruno Freelastica.