Gigaton, de Pearl Jam a examen

Pearl Jam Gigaton crítica

Gigaton, de Pearl Jam a examen

Por Parca

Vaya por delante que en estos tiempos de confinamiento lo que más se agradece es el sonido de una voz amiga: por mi tocadiscos, mi altavoz blue tooth y mi reproductor de CD’s (sí, efectivamente, aún tengo de eso) han pasado estos días Billy Joe, Brian, Jim, Kim y , por supuesto, Eddie. Más aún con la reciente publicación de Gigaton, el álbum de estudio número 11 de Pearl Jam y al que dedico esta crítica.

El arranque de Gigaton (consideraré arranque los tres primeros temas), comparado con los dos discos anteriores (me ahorraré el sacrilegio de la confrontación directa con sus primeros discos), podría tratarse del mejor comienzo de esta última terna. Who Ever Said se presenta con unos acordes y un sonido que trae un aroma conocido y agradable, el de la época dorada de madurez, ecos de Yield o Riot Act, incluso hace pensar en Not For You del Vitalogy; se trata de un primer tema con olor clásico, con un amago de crescendo y estribillo que contagian; continúa con Superblood Wolfmoon, energético pero creíble (no como el punk rock de salón de Mind Your Manners) y remata con Dance Of The Clairvoyants, primer single que gana con las escuchas y en el que se agradece el intento de algo nuevo y arriesgado en una banda que no acostumbra a salirse mucho del guion para bien o para mal.

Pearl Jam Gigaton reseña

Videojuego que lanzó Pearl Jam para promocionar el tema Quick Escape, del álbum Gigaton.

Con el cuarto corte la cosa empieza a deshincharse, el ritmo machacón de Quick Escape cansa a los cinco segundos, aunque se maquilla con la sorpresa de que al final Mike salga de la cueva un poco, acompañado del potente bajo de Jeff. Alright es una balada muy vista ya en esta última época, precede a Seven o’Clock que causa buena impresión de primeras, pero sospecho que puede tratarse del Sirens de este disco y acabará agotada en un par de escuchas más, aunque es pronto para decirlo y de momento me vale el final con un Eddie viniéndose un poco arriba con su voz.
Never Destination, Take The Long Way y Buckle Up se suceden como los “clásicos” de los últimos tiempos: los temas rockanroleros de relleno y la balada sin chispa.

Pear Jam Gigaton review

Boom Gaspar protegiéndonos de seres del espacio exterior a golpe de tecla de Hammond.

Por fin, junto al principio del disco, llegamos, sin duda, a lo mejor de este Gigaton: los tres últimos temas, que son también de los más largos y ambiciosos. Nos sumergen en un final de altura: Comes Then Goes es un medio tiempo con recorrido y con un riff acústico grunge que suena a gloria; Retrograde atrapa con unos pasajes hipnóticos disfrutables con el Eddie más gorgorístico en los que apetece sumergirse; y, finalmente, River Cross donde aparece el hammond de Boom Gaspar para el mejor cierre de un disco de PJ de los últimos tiempos.

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