HOMENAJE DE ARTE: ENTRE LA DEVOCIÓN Y EL COMPROMISO

POR OSCAR GM Y SALVADOR GM

Amorentarse (verbo): Mirar de frente, andar con humildad, saber que, por mucho que uno sepa, todos los días se empieza de nuevo.

En los concursos tienen el comodín del público y mis hermanos me tienen a mí como comodín para conciertos y demás eventos. El jueves 20 me tocaba ir a La Riviera a suplir a mi hermano Rubén y rendir homenaje a Enrique Morente junto con Salvador, mi hermano mayor y devoto del maestro del Albaycín. Los momentos previos al concierto los pasamos debatiendo sobre dudas existenciales tales como cuál sería el aforo y si Estrella Morente, con ese aire de mujer pintada por Julio Romero de Torres, con ese porte de diosa ancestral, habría pisado alguna vez un burger. La primera duda se resolvió con un lleno en La Riviera a pesar del ambiente frío que reinó hasta pocos minutos antes y para la segunda, acordamos que esa mujer solo come de puchero calentao en fuego de leña.

Una vez dentro, cogimos posiciones en las primeras filas y esperamos a que el espectáculo comenzara, como dijo mi hermano: ¨Si aquí manda Morente espérate  cualquier cosa, prepárate para emocionarte”. Y así fue.

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Enrique y Estrella Morente por Oscar Gm

A las 21:15h presentación del concierto. Primero mandando callar y luego, palabras para recordar a Enrique. Se empezó como le gustaba al Maestro, por martinetes, de negro y en semicírculo en el centro del escenario. Ocho personas que arropaban a Enrique Morente hijo alternaron el cante  y  pusieron el misticismo en el ambiente y la carne de gallina en el público. El Negri y el Paquete fundadores de La Barbería del Sur y Javier Colina al contrabajo tomaron el relevo con el tema La Leyenda del Tiempo y el flamenco se casó con el jazz. La primera colaboración no se hizo esperar y en la siguiente canción apareció sobre el escenario emocionada y siempre risueña la Mari de Chambao, que participó en dos temas junto con El Negri, uno de ellos homenaje a Ray Heredia, que pusieron las notas del flamenco más pop y que provocó al público para que cantase ¨Morente siempre vivo¨. Sin descanso, con idas y venidas de grandes músicos, reapareció  Enrique Morente hijo  y su primo, junto con Paco Luque (guitarra de Hora Zulú) que nos llevaron del rock más duro a los ritmos más rumberos. Seguidamente se vació el escenario para dar paso a ese arquitecto de la palabra llamado Javier Ruibal y su guitarra para cantar A Morente, para mi uno de los mejores momentos de la noche, bellísima canción que nos dejó a todos sin aliento y con el corazón en un puño. A continuación entró  Jorge Drexler acompañado por Javier Colina y se posicionó en el escenario para cantar un tema que según él había compuesto esa misma mañana llamado Cuando cantaba Morente. Se le agradeció tan bonito detalle.

Después del uruguayo llegaría Raimundo Amador con Lunático de Pata Negra, él se encargó de tocar su guitarra y Lin Cortés se encargo de cantarla: un lujazo. El siguiente fue  Santiago Auserón que se implicó en cuerpo y alma en el homenaje haciendo suya Negra si tú supieras y con unos tangos a los que fue añadiendo versos que le gustaban cantar al Maestro, durante ambas se mostró emocionado y en continuo diálogo con la imagen de Morente que se proyectaba a sus espaldas; llegó a cambiar  su forma de cantar para darle un toque flamenco: para quitarse el sombrero.

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Raimundo Amador por Oscar Gm

Tras el antiguo líder de Radio Futura vendrían tres grandes momentos de la noche. El primero con Bebe y Soleá Morente (hija de Enrique) cantando La Aurora de NY del álbum Omega que el homenajeado grabó junto a Lagartija Nick. La voz espectacular de Soleá que nos enamoró a todos, hizo buen dúo con Bebe, quedándoles un tema muy rotundo y bonito, bien acompañado por un coro y unos palmeros. El segundo gran momento llegó con Lagartija Nick y el tema Omega. Enrique Morente hijo se situó en el centro, cogió su micro y empezó a cantar bien rodeado en un escenario repleto de arte. Eric Jiménez (batería de Lagartija Nick, Los Planetas y Los Evangelistas) nos despertó de la ensoñación desatando los truenos con su batería que nos dejó KO, momento cumbre: me mantuvo hasta el final de la canción con la boca abierta. Por su parte Antonio Arias (Lagartija Nick, Los Evangelistas), aún siendo pilar fundamental del génesis de todo esto, siempre se mantuvo en un discreto segundo plano sabiendo que pisase quien pisase esa noche el escenario el protagonista era Enrique Morente y su legado. El tercer gran momento llegó con Estrella Morente cantando Aleluya de Leonard Cohen junto con su hermano Enrique, cuyas lágrimas sentimos todo, y Antonio Carbonell que acompañó a todo el que subía al escenario y que fue quién nos guió con su voz durante la noche. Cuando salió Noni (Lori Meyers) lo único que tenía claro era la pose que adoptaría frente al micrófono: por no saberse ni la canción, no merece ni una letra más.

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Bebe y Soleá Morente por Oscar Gm

De nuevo era el turno de Soleá, esta vez sola cantó Pequeño Vals Vienés, impresionante sus infinitos registros. A La Mala Rodríguez el tema En un sueño viniste no le ayudó: este tema tan lineal exige a quien lo canta más expresividad. No podía faltar un pequeño tablao y unos taconeos: a la voz Quique Morente  y Antonio Carbonell, Los Evangelistas a los instrumentos interpretando Ciudad sin sueño y en el tablao Javier Barón: flamenco puro. Para terminar salió a escena Estrella Morente, primero junto a Eva Amaral para interpretar Manhattan, y al final se unieron a ellas todos los invitados y artistas. El peso de la actuación lo llevó Estrella, Eva poco a poco fue retirándose con cara emocionada, supongo que como todos, por la energía y el sentimiento que nos envolvía. El concierto llegaba a su fin pero el público allí presente quería más. Estrella dijo que los dueños de la sala ya no querían más juerga, pero aún así ella dio vida a unos versos de Sabina dedicados a su padre. Por último, salieron a escena los hermanos Morente para dar las gracias y el homenaje llegó a su fin.

Durante esas emotivas dos horas y media todos nos sentimos de la gran familia Morente Carbonell, fueron más de veinte artistas, y una Riviera, unidos para decir que Morente vive. Con esta frase de Estrella Morente me quiero despedir: “Enrique Morente tiene tres hijos biológicos pero todos ustedes también lo son”

Galería completa de fotos aquí

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