LISTA DE BODAS

POR JUBÓN

Después de un maratón de bodas que dura ya tres años y no tiene pinta de aflojar, creo haber descubierto la esencia musical de la barra libre, ese punto del espacio-tiempo en el que todo es posible y las convenciones sociales y familiares saltan por los aires sin que al día siguiente nadie sufra las consecuencias, más allá de una bien merecida resaca. Como conclusiones traigo 10 canciones que no han de faltar (y no han faltado) en la boda de tus sueños (y los míos, si tienes pensado invitarme).

Paquito Chocolatero

Los All Blacks tienen su Haka y los españoles tenemos Paquito Chocolatero. Evidentemente hablo de cualquiera de las versiones tradicionales, aunque vengo observando que últimamente se abusa de esa otra en la que King Africa chilla histérico “Paquito, Paquito” por encima de un Casiotone. Sin duda este tema ha de ser el núcleo del corpus musical de tu boda. El ritual es bien conocido: los de la corbata en la cabeza van recolectando sujetos por toda la pista de baile para formar dos grupos cada vez más numerosos (respetando siempre, o casi siempre, la diferencia entre sexos) que empezarán a moverse frente a frente en una danza tribal que nadie sabe a qué tiempo se remonta. Con el estribillo se desata la euforia colectiva, y lo mejor es dejarse llevar y no parar el baile por mucho que cada vez haya más gente por el suelo. Piénsalo, ese será el único momento en que se sentirán cómodos el primo rarito, el amigo del cole, tu jefa y en general todos esos elementos extraños que hasta entonces no habían abierto la boca ni en el cóctel ni en la mesa.

Juan Luis Guerra – Visa para un sueño

Necesario monumento a la hipocresía. Decenas de españoles vestidos (quien más quien menos) a lo caro, bailando con una copa en la mano y una sonrisa en la boca al son de una canción que narra el drama de esos inmigrantes que mañana volverán a ser los panchitos que vienen a quitarnos el trabajo. A pesar de que las estrofas se corean a gritos, no hay empatía alguna ni por el seminarista ni por el obrero. Pero la cosa tiene tanta sabrosura que hasta el más rancio de tus cuñados se lanza al cadereo dominicano.

Loquillo y los Trogloditas – La mataré

Como contrapunto a la escena anterior, los primeros acordes de este tema desatan la honestidad brutal de los invitados y, por ende, de la sociedad. Aquí no hay hipocresía alguna. Decenas de españoles, entre riffs de corbata y copas que vuelan por el aire, coreando las amenazas de un maltratador que quiere matar a su ex pareja. Está lo políticamente incorrecto y luego ya está esto.

AC/DC – You Shook Me All Night Long

Con esta canción ocurre un fenómeno curioso, y es que la gente menos familiarizada con AC/DC la confunde con “Highway To Hell”. Normalmente al llegar el estribillo se dan cuenta y se dedican a mover los labios en enérgicos gestos monosilábicos, intentando acertar en algún fonema, mientras levantan sus puños enardecidos. Pero os juro por lo más sagrado que he visto cómo un tipo calzaba el estribillo entero de “Highway To Hell” a gritos por encima de la música y se quedaba tan ancho. Por si acaso no se la ponían luego.

Guns n’ Roses – Sweet Child O’ Mine

Sí, es verdad que puede ralentizar un poco el ritmo y frenar a los que ya estabais en la lanzadera. Pero sabes que tu tío, camisa abierta y gafas empañadas,  lleva mereciendo ese air guitar demasiados años. Y tú no eres quién para arrebatárselo.

Seguridad Social – Chiquilla

Un clásico de cualquier tipo de festejo, desde los post-conciertos a las megafonías de las carreras populares, y que por supuesto no ha de faltar en cualquier enlace que se precie. Como ocurre con Paquito, hay diferentes versiones. En este caso, dos. La versión para primos, de Seguridad Social, y la versión para tíos, con Manolo Escobar a las voces para integrar al segmento más longevo. Sabrás quién conoce la letra no por cómo la cante, sino por cómo se lleva con antelación el dedo al ojo para ilustrar el “y yo la miro”.

Ska-P – Cannabis

Qué mejor forma de celebrar tu boda que bailando este ska a favor de la legalización de la marihuana con tu progenitor, aquel que te intentó meter en el Proyecto Hombre cuando te pilló los canutos que le andabas guardando a tu colega para que no le pillaran sus padres, o eso decías. Ojo avizor a los adolescentes y preadolescentes de la familia. Actitudes demasiado desaforadas suelen ser indicativas de que alguien ha entrado en contacto con el mundo de los estupefacientes.

Whigfield – Saturday Night 1994

Infalible. Seguramente sea, de todas las aquí presentes,  la canción que más probabilidades tenga de sonar se case quien se case. Además es un indicador al que acudir para observar tu evolución a través de las bodas. Muchos de vosotros vais a repetir invitación (y traje) en varias bodas en muy poco tiempo. Ponte las pilas para aprenderte la coreografía, porque en cada boda son más los que se unen al baile multitudinario y cada barra libre que pasa canta más tu excusa de ir a buscar otra copa en cuanto escuchas el dididadadá.

Manolo Escobar – Por pasodobles

Atención a este medley porque se trata de una auténtica rareza exquisita que prácticamente sólo conocen los pinchadiscos de boda. Algo más de diez minutos son los que necesita Manolo para juntar “Cocidito madrileño”, “No me quieras tanto”, “Francisco Alegre”, “La Virgen de la Macarena”, “Ojos verdes”, “El beso”, “Madrid”, “Rocío”, “Amante de mayo y abril”, “Tres veces guapa”, “La Zarzamora” y “La Parrala”, para terminar con una metaversión de “Suspiros de España” en la que habla del pasodoble original. Aparte de en bodas puede resultar bastante útil en clases de español, pues es un compendio de defectos habituales de nuestra lengua, desde la ese final en la segunda persona del pretérito perfecto simple a los infinitivos utilizados como imperativos. El tema de la igualdad de género no se lo trabajo mucho tampoco, aunque para no aburrir al personal lo dejaremos sencillamente en que en más de una ocasión se refiere a la mujer como “hembra”. Ahora añadidle a todo esto unos arreglos al organillo que sonrojarían a Tino Casal y, hacedme caso, tenemos la canción definitiva. Absolutamente imprescindible.

Raphael – Mi gran noche

Si hace falta explicarte por qué tiene que sonar, malo. Y si al terminar te quedas con ganas y te ves muy arriba, ponte de cara a la pared de espejos del salón y hazte un Premium con Frente al espejo. No creo que tus amigos puedan imaginar un final de fiesta mejor.

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