Pixies: Duendecillos gigantes

Tres momentos definen mi relación con los Pixies a lo largo de los años.

El primero ocurre en el ZX de la madre de Barragán, unos diez años después de que debutasen. Una cinta, que ya traía su noise de serie, sonó allí una y otra vez durante aquel verano. Se trataba de una TDK de 90’ que incluía Come On Pilgrim y Surfer Rosa, los dos primeros discos de la banda de Boston.

“I got no lips,
I got no tongue,
where there were eyes there’s only space”

Broken Face, Pixies.

El segundo tuvo lugar en el Festimad 2004, en el Parque del Soto de Móstoles, unos diez años después de que se retirasen y años antes de que me pusiese unas lentillas por primera vez o de que aprendiese a conducir: no sabía nada de la vida. Como había conocido a los Pixies de manera “póstuma” no se me había pasado por la cabeza que alguna vez podría ver al gordaco y sus compinches tocar Debaser, Hey o Monkey Gone to Heaven en directo. Pero cuando vi que colocaban el bombo con la mítica “P” alada del logo de la banda, un sudor frío de emoción me recorrió la espalda (también pudo deberse a la resaca que arrastraba del día anterior: habíamos compartido kalimochos con Patti Smith, Ben Harper o Violadores del Verso)

“where have you been?
if you go i will surely die
we’re chained”

Hey, Pixies.

pixies

El tercero tendrá lugar el viernes día 8 de Noviembre en La Riviera, unos diez años después de que se reuniesen por primera vez. Esta vez vienen sin Kim Deal pero con otra Kim (Shattuck) que, por lo visto, hace los coros igual de bien que la bajista original pero que no creo que se atreva con una de mis canciones favoritas en la que Deal describe un amor gigantesco… la respuesta en próximos artículos.

«Lovely legs there are
What a big black mask
What a hunk of love
Walk her every day into a shady place
He’s like the dark, but I’d want him»

Gigantic, Pixies

POR PARCA

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