NOTHING ELSE MATTERS

POR CHAQUETA METÁLICA

Vaya noche. A pesar del positivo ánimo vacacional, la gratuidad del evento y la falta absoluta de exigencia inicial, a mi habitual cenicismo derivado del cerrojazo aplicado a todo mundo (en apariencia) musical ajeno al Metal/Hard Rock, había que sumar el hecho de ser un evento que particularmente –de forma errónea o no, da igual: bienvenidos a mis numerosos prejuicios- enmarcaba inmerso en un concepto que me apesta, el del ¿poppie?, ¿indie? ¿moderneo?, no lo sé. En cualquier caso, ya de inicio, olía mal; esta conjunción de factores no presagiaba nada bueno.

Tras un par de conciertos anodinos me voy a la barra. Pido la enésima cerveza del mediodía/tarde/noche/all-hell-breaks-loose-coño-ya. Salen al escenario tres fulanos. Madre mía. La reencarnación (aún mas) paleta de McNamara, on stage. A saber: una chavala a los mandos de una especie de Casio caro, profanando (y lo que es peor, con cierto aire naïf) una camiseta de Black Sabbath, con pintas de idiota y ejerciendo de, un señor con gorra gilipoller al bajo y otro figura alternando la guitarra con una suerte de ¿bongos?, haciendo, junto con la zagala, de tamborilero de todo a cien en esta procesión del esperpento. Aquello empieza a hacer ruido, comenzando así a pergeñar el atentado sonoro. Me echo las manos a la cabeza maldiciendo por tener que terminarme la cerveza que acabo de pedir. Si, esa cerveza que sobra. Habrá que penar un rato y esperar a irse…
…o no.

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Fotografía de Beer Expósito

Dicen que en esto del ocio, al final, de lo que se trata es de pasarlo bien. Si se escoge este factor para juzgar cualquier evento, el público de aquel día debió pensar que estaba asistiendo al concierto de su vida. O quizá no. Porque en realidad, daba igual. Cuando pasarlo bien es un fin en sí mismo, los medios que dispongas para ello son secundarios y hasta diría, irrelevantes. En este sentido, el público literalmente pasó a ser parte del show. No, qué cojones, pasó a ser EL show. Hordas de púberes (y no tan púberes) se subían al escenario; se tiraban en el escenario. Se subían a la planta de arriba de la sala; se tiraban desde la planta de arriba de la sala (algunos de pie directamente). Pisoteaban al propio grupo, que ejercía de trampolín al verdadero escenario. Se comían la bragueta del pantalón unos a otros (no, no es una metáfora). Ríanse ustedes de los conciertos de thrashcore y derivados, amigos. Por supuesto, lo que sonaba daba absolutamente igual, pero era innegable lo que llamaré el Factor Luis Cobos del grupo: pues cual director de orquesta, entendí en ese momento que de lo que se trataba en realidad era de liderar y catalizar aquella orgía de nihilismo ocioso, no de “hacer música” (¡ja!). Ole sus cojones. Como directores del cotarro, se salieron.

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Fotografía de David Tombilla

Por lo que a Parca (con el que estaba en ese momento y responsable directo de nuestra asistencia) y a mí respecta, solo puedo decir que finalmente a modo de homenaje final nos volvimos a pedir un mini de cerveza, y si no bajamos directamente a felicitar al grupo por su buen hacer director, fue porque nuestras habituales parejas whisky-cola / gin-tónica no vinieron esa noche a sacarnos a bailar. No me pregunten el nombre del grupo, ni lo recuerdo ni me interesa. Porque como dijo al micro uno de los verdaderos protagonistas de todo esto: “¡estamos jodidos pero hemos venido aquí a desfasar!”.Y es que, cuando todo da igual, da igual.

Si apareces en las fotografías y tienes algún inconveniente ponte en contacto con nosotros en michambergodeentretiempo@gmail.com

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6 Comentarios en NOTHING ELSE MATTERS

  1. Eres un puto paleto ignorante en el momento en el que decides sentarte a escribir una crítica de un concierto, del que ni siquiera recuerdas los nombres de los grupos. Además creo que hay que tener un par de huevos enormes para decir abiertamente que te muestras reacio a todo lo que no sea heavy metal y hard rock, así es normal que no entiendas lo que hacen otros grupos, garrulo. Esta página es una puta mierda con palurdos así escribiendo. Que os den por el culo.

  2. Holaaaaa. Soy la idiota del bigote 😀 . Me da penola q no hagamos más conciertos. Molaba q vinieras a tocar lo q en tu cabeza son los bongos (?) :$ besitoooooosssssss

  3. Gracias por este gran momento, de verdad. Soy el fulano de los bongos.

  4. Carlos Boyero // 11/20/2013 en 13:02 // Responder

    Podría decir, sin ningún tipo de acritud, que esta crítica no sólo rebasa los límites de la no profesionalidad y la auténtica desinformación ”crítica”, pero no, simplemente voy a decir que cae en el charco de ”redacciones basura”. En fin, quizá esa ENÉSIMA cerveza que tomaste sobraba para hacer una crítica y no tu propio bagaje ”periodístico” el que te llevo a escribir esto.

  5. Eres un pedazo de mierda… tu unica lectura en la vida han sido los articulos basura de vice, y creerte bukowsky, y eso payaso no te hace escritor, ni siquiera tener el derecho a criticar algo de lo que no tienes ni idea, porque por lo que veo aqui no juzgais la musica… si no la estetica, o ni siquiera eso…, escribir sobre moda que seguro que os da mas publicidad para vuestro ego de cerdos. Te invito a que vengas al proximo concierto de Vietnam, donde pueda explicarte lo que opino a la cara.
    Una bomba para vosotros.

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