DISCOS CHAMBERGOS: ARCTIC MONKEYS – AM

POR CAZADORA

Arctic Monkeys AM (Domino, 13)

2013ArcticMonkeys_Am_150713

Tras el cambio de rumbo que supuso Humbug (Domino, 09) en la carrera de Arctic Monkeys, el grupo de Sheffield sigue demostrando con el lanzamiento de este quinto disco que poseen dos cosas innegables: sus ideas musicales claras y la determinación de llevarlas a cabo. Nada de medias tintas. Han pasado de sus inicios postadolescentes, en los que los riffs vertiginosos se sucedían con un sorprendente criterio, a un rock grave y sinuoso. Añadiré el adjetivo de peligroso en el sentido de atractivo y cortante, al límite.

Se han sabido rodear en ese camino. Debo citar a The Last Shadow Puppets, proyecto paralelo de Alex Turner junto a Miles Kane, que fue una plataforma de aprendizaje, a James Ford y Ross Orton, productores de AM, y claro, a Josh Homme de Queens Of The Stone Age, productor, colaborador e incluso diría que gurú del grupo en los últimos cinco años. Curiosamente, su éxito popular ha crecido en consonancia con una evolución que les ha llevado a un terreno mucho más personal, cuando sus composiciones se muestran menos directas aunque igual de interesantes.

En el disco, grabado en California (entre Joshua Tree y Los Angeles), existe un tejido de estilos tan bien hilado que finalmente se impone el sello personal de la casa, que ya se habían ganado con méritos en Suck It And See (Domino,11), su anterior referencia. Tenemos pop que llega de los sesenta (esos coros en Mad Sounds), influencia del R&B contemporáneo en las partes vocales, rock desértico y de garaje. Cada integrante del cuarteto aporta a las canciones lo necesario para que el buque navegue más poderoso que nunca. Desde el comienzo intimidante de Do I Wanna Know? hasta el cierre sugerente con la letra del poeta John Cooper Clarke en I Wanna Be Yours, hallamos solos de guitarra apabullantes, ritmos memorables y encuentros con una música que suena ideal a partir del momento en el que comienza a caer el sol. Es ejemplar una vez más la labor de Nick O’Malley con unas líneas de bajo que se estilan muy poco en la música popular actual. Las dos citas imprescindibles son Why’d You Only Call Me When You’re High? y la recuperada R U Mine? que había sido ya publicada como sencillo en 2012 para celebrar el día de las tiendas de discos (Record Store Day). Cuando la primera acaricia, la segunda golpea. Ambas impresionan.

Si recordamos 2005, estos chicos eran los últimos en llegar a ese movimiento de recuperación del post-punk en el que entraba casi todo. Alumnos aventajados que se salen por la tangente. Y ganan. Quién lo iba a decir.

Arctic Monkeys, Why’d You Only Call Me When You’re High?

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